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INJERTOS (How to graft cactus?)

Los injertos: ¿a favor o en contra?
Hace poco tiempo empecé a interesarme por esta técnica tan antigua. He perdido algunos ejemplares muy valiosos, que de haber conocido antes la técnica del injerto podrían haberse salvado, bien continuando injertados o bien para enraizarlos nuevamente sin el portainjerto.

Por ello, me dispuse a documentarme y leí mucho sobre el tema. Después he sacado mis propias conclusiones y he llegado a la práctica con bastante éxito.

Mi primer injerto de prueba ha sido un Gymnocalycium Mihanovichii Var. Friedrichii y ha funcionado A LA PRIMERA. Sé que no es muy valioso, pero para probar me ha servido, así me he decidido a meter el cuchillo al Aztekium hintonii.

Es cierto, que como en casi todo en la vida, existen dos corrientes, los que están a favor y los que están en contra. Estos últimos esgrimen que la planta pierde naturalidad, que el portainjerto afea mucho y que puede hacer que la planta crezca de forma poco natural y “amorfa”.

La mayoría de las personas que está en contra es porque desconoce todos los puntos a favor del injerto. Yo mismo, hasta hace poco tiempo he rechazado ejemplares por el mero hecho de estar injertados. Poco a poco he ido descubriendo que los ejemplares injertados son más resistentes y más fáciles de mantener, además de que son mucho más asequibles económicamente hablando.

Es evidente que existen muchos más puntos a favor que en contra:

  • Podemos cultivar especies que son de otras latitudes y climas, sin estar injertadas sería prácticamente imposible.
  • También podemos cultivar ejemplares crestados, monstruosos y sin clorofila, los cuales no podrían sobrevivir sin un pie de otra especie.
  • Conociendo esta técnica podemos salvar ejemplares que han tenido ataques de hongos o cochinilla y se han quedado sin raíces o cuyas raíces y cuello se han podrido.
  • Además es muy útil cuando queremos acelerar el proceso de crecimiento de especies que necesitaríamos muchos años para ver crecer, como los aztekium, blossfeldia liliputana, algunos discocactus, etc.
  • Como continuación del punto anterior, hace que estas especies crezcan vigorosamente y que amacollen mucho, cosa rara de ver en la naturaleza.
  • También hace que debido al vigor del pie, muchas especies crezcan de forma poco natural, esto ocurre por ejemplo en la blossfeldia o que se generen mostruosidades y crestaciones muy extrañas, lo que le da un valor añadido al ejemplar.
Podría citar otros muchos puntos a favor, pero creo que con esto es más que suficiente para ver lo útil que resulta conocer la técnica, que aunque no la vayamos a emplear a corto plazo, a medio o largo plazo podrá servirnos para salvar algún ejemplar en problemas.

Técnica: Antes de empezar.

A la hora de injertar existen varias técnicas, todas ellas sencillas:
  • corte plano
  • corte sesgado
  • corte en cuña
  • corte de cuchillo.
Pero siguiendo la “filosofía” de mi blog, al igual que he hecho en el apartado de semilleros, sólo hablaré de la parte que yo conozco y he probado. No pretendo dar clases a nadie, simplemente explicar lo que yo he hecho y a mi me ha funcionado.

Por ello sólo hablaré de la técnica más común, el corte plano.

Antes de nada quiero decir algo muy importante, he visto en algún foro que hay gente que ha intentado injertar alguna euphorbia sobre un pie de opuntia, esto no suele dar resultado porque para injertar es preciso que ambas plantas sean de la misma famila botánica, aunque sean de distintas especies. Resumiendo cactus con cactus y crasas con crasas.

Es necesario también que ambas plantas, tanto el pie como la planta a injertar estén en período activo, la mejor época es a comienzos de la primavera ya que no hace demasiado calor y las plantas están activas.

Si hace mucho calor y sequedad ambiental, el patrón cortado se retrae muy rápidamente y puede separar el injerto, así que para solucionarlo he empleado la técnica de la botella, ya que he visto que se ha utilizado con bastante éxito por otros amigos.

A la hora de unir el patrón al injerto hay corrientes a favor de hacer coincidir plenamente los discos que forman los vasos por los que fluye la sabia y los que se sostienen que es mucho mejor desplazar ligeramente el injerto para que los discos se corten por lo menos en dos sitios. Después de leer mucho sobre el tema, me decidí por la segunda opción. Parece que los vasos que portan mayor cantidad de sabia son los de los extremos del disco, es decir, la circunferencia más exterior, si hacemos que se crucen por lo menos en dos puntos, estaremos haciendo que en esos dos puntos fluya la mayor cantidad de sabia posible al injerto, por lo que se hinchará y crecerá más rápidamente.

Se trata de descentrarlo levemente, en el resultado final casi no se nota.


Manos a la obra:

1.- Colocaremos todos los materiales a mano. Un cutter o cuchilla muy afilada, alcohol para esterilizar la cuchilla. El cactus que nos servirá de patrón portainjerto (en este caso un Myrtillocactus geometrizans) y el cactus que proporcionará el injerto (Aztekium hintonii), goma para fijar los dos cactus una vez ralizada la unión y una botella cortada para colocar invertida y evitar que se seque la unión demasiado pronto, en el caso de utilizar film transparente de cocina no necesitaremos ni la goma ni la botella, tan solo el film de cocina y también celo para fijarlo.


2.- Procederemos a cortar el portainjerto por el lugar elegido, debemos recordar que el corte debe hacerse en la parte de crecimiento del último año, “la más tierna”, más abajo el cactus está ya muy leñoso y no prendería el injerto. Si nos parece antiestético tan alto, en el siguiente transplante podemos enterrarlo un poco más.


3.- Ahora “afilamos” un poco el portainjerto, es decir, le quitamos parte de la corteza, para que una vez se vaya secando el corte, con la cicatrización no sea expulsado el injerto.

4.- Una vez cortado se deja la parte cortada en su sitio, para evitar que se seque y/o contamine la zona cortada. No retiraremos esta parte hasta practicar el injerto.


5.- Extraemos en este caso el cactus que nos servirá de injerto, es importante realizar esta operación lo más rápido posible. Muchas veces se tiende a coger esquejes que se injertan días más tarde, así es más difícil que agarren, aunque no imposible, porque ya está algo seco y el proceso de subida de sabia se ha interrumpido cerrándose y sellándose los vasos portadores de la sabia.


6.- Cortamos perfectamente plano el injerto para poder ver la circunferencia de los vasos.


7.- Ahora es el momento de retirar la parte cortada del portainjerto.

8.- Colocamos el injerto sobre su patrón y lo presionamos ligeramente. Lo deslizamos a uno y otro lado para que expulse todo el aire y no queden burbujas de aire que perjudicarían la unión. Una vez realizada esta operación procederíamos a dejarlo en el lugar adecuado, no olvidando descentrar ligeramente el injerto.


9.- Ahora sujetaremos ambas partes para que no se suelten. Aquí hay para todos los gustos, desde los que emplean las típicas gomas de caucho a los que emplean film transparente de cocina. Otros se decantan por unas esponjas cortadas. Yo he probado con este hilo elástico de costura. Me parece que va genial, por un lado se evita apretar mucho el injerto, ya que cortas las tiras del largo que te interesa. Un inconveniente de las gomas de caucho es que con el calor se contraen apretando más de la cuenta (no lo he probado personalmente). Los últimos injertos los he hecho con el film de cocina y me ha ido genial, se trata de hacer una tira que sujetaremos por debajo de la maceta, tal y como se ve en la foto, la ventaja de este sistema es que el corte se seca más lentamente y no se despega el injerto, además de que sujeta bien el injerto sin hacer demasiada presión.


10.- Si el corte se seca muy rápido, antes de que se “suelden” ambas plantas, se puede separar el injerto, lo ideal es colocar una botella invertida para preservar la humedad y así que vaya agarrando poco a poco. Si se utiliza el sistema del film de cocina, podemos evitar este paso, si se utilizan gomas entonces es cuando necesitaríamos la botella.

11.- Hay que dejar las gomas (o papel film) unos cuanto días, aquí no hay consenso, unos dicen que 3 o 4 días, otros hablan de una semana y otros 15 días. Yo los he dejado una semana….

12.- Pasado dicho tiempo se retira la botella y las gomas, o el film de cocina, y el injerto debería estar perfectamente agarrado. Si vemos que no ha agarrado, por cualquier motivo, se puede cortar una fina rebanada al pie y también al injerto y volver a repetir todos los pasos.

¡Mucha suerte!.

Para concluir:

  • El portainjerto debe estar regado de unos días atrás y en pleno crecimiento.
  • Una vez injertado no se debe regar en unos días.
  • Se debe poner a la sombra y evitar que se deshidrate, por lo menos en 10-15 días. Pasado este tiempo se puede tratar como un cactus normal, recordando que no aguantan tantas horas de insolación, un lugar a semisombra será el más adecuado.
  • Se regará y se le darán los cuidados que requiera el pie, no el injerto.
  • Se pueden usar diferentes pies: echinopsis, hylocereus, myrtillocactus, …, yo me he decidido por utilizar pies de myrtillocactus, son fáciles de conseguir, casi no tienen espinas que dificultan la manipulación y estéticamente quedan bien. El único inconveniente es que no aguantan demasiado frío, hay que recordar esto y que regar más bien poquito.


Muy importante:

Hay que evitar mojar el corte cuando reguemos. Pensad que hasta que no cicatriza bien es una vía abierta para la proliferación de hongos y un punto débil de la planta.

Cuando injertamos un ejemplar que ha estado en tierra y posee sus propias raíces, podemos sacar dos plantas de una. Al cortar el injerto se planta éste tal y como he descrito anteriormente, y la pequeña porción que queda de injerto con la raíz la podemos plantar en otro pie distinto boca abajo. Si arraiga sacará muchos hijos y saldrá una nueva planta amacollada, ¿no es fascinante?. Esto todavía tengo que probarlo, ya os contaré.

Si lo que queremos es injertar especies de crecimiento muy lento y que estas no se deformen deberemos utilizar un pie de crecimiento también lento, de este modo el aporte de nutrientes al injerto será más pequeño y crecerá de modo más equilibrado y natural.